No puedo, el deseo del cuerpo, la carne esta impregnada de veneno. La toxina adictiva recorre en mi sangre, la sed me llama, se apodera de mi calma. Las ansias incontrolables, desnudan mi alma. El fuego, el cuerpo, el deseo me queman por dentro. Condenada la invisibilidad de la no transparencia del ser, mis reflejos transmiten algo tan evidente de ser. No puedo, no quiero ocultarlo,aunque hacerlo genere abismos insuperables. No importa, mi espíritu libre grita de sensación, nada me ata a la oscuridad del silencio. Embriagada de locura mi mente vaga en jardines en penumbras excitadas por los aromas de la noche. Caigo, deslizándome en caricias de seda, desnuda, mi piel se pone en alerta. La sensación, la penetración del deseo, esta ahí, tan cerca, tan perceptible, que mi cuerpo no olvida y vuelve a arquearse de placer. No tengo por qué detenerme, no quiero, la pasión desencadena la fuerza de la naturaleza sin freno. A la deriva va en la espera de que sea ...