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Mostrando entradas de marzo, 2014

Como dejo de seguirte, me buscas?

Cómo hago para dejar de buscarte,  si ya se que no estas, o estas, quien sos? Ya no se cómo hago para no seguirte, tus pasos, tu aroma. La lluvia que moja mi cuerpo se vuelve una caricia en conjunto con la melodía que me transporta hacia vos. A dónde te fuiste? Dónde estas? Cómo dejo de seguirte me buscas? Eres aire, eres etéreo eres mana para mi alma Te encuentro en el deseo en todo mi ser te siento que estas cerca aunque estes tan lejos Cómo hago para dejar de pensarte si todo lo que veo es una fantasía? Cómo hago para dejar de crearte pintando tu ser en mi mente, en cada pared. La película de un recuerdo que jamas sucedió de las ilusiones creídas de una falsa voz. A dónde te fuiste? Dónde estas? Como dejo de seguirte me buscas?

Tratando de explicar

La represión dulce del deseo, miradas que se desnudan, la lujuria flota en el aire y la atracción, inevitable. Las palabras se traban al salir xq millones de imágenes brotan invadiendo los sentidos. Una excitación  queda en el plexo con una ansiedad inconmensurable. Las sensaciones son descargas eléctricas, los cuerpos se funden entre besos, caricias, una profunda conexión  lo hace tan único, irrepetible. La piel se vuelve portal de estallidos internos, todo se sensibiliza y no tengo palabras para explicar todo lo que siento.  Mi cuerpo se abre recibiendo toda esa energía poderosa, reacciona con cada movimiento intenso sacando lo primitivo afuera, devorando toda humanidad. Dejo fluir lo que empuja desde adentro, se abarrotan los pensamientos de que no haya nada y se sienta todo. La incongruencia, el agua y el aceite, polos, tan únicos, tan distintos, que el magnetismo es feroz, abrasador. Todo se reconoce y se conoce cada vez más, la capacidad de asombro se mantiene ...

En el tren...

Y estoy en el tren, y me encuentro abstraída de la situación, observando un punto y flotando en esa sensación de donde no hay nada, donde el presente continuo hace esbozos de apariencia y esos dos segundos de felicidad se convierten en un no tiempo inimaginable de contar. De repente escucho ese sonido del tren en movimiento. Ese sonido único en este momento pero tan familiar; que es incalculable las veces que lo escuché desde que me subí por primera vez. Los días y las veces por día en que me subía en él... Por eso tan familiar y tan único. Desde que lo escuché por primera vez al llegar de bebé a mi pieza y escuchar cuando pasaba por enfrente de mi puerta. De tanto que lo escuché lo dejaba de escuchar sin darme cuenta hasta que  volví a escucharlo con atención. Y ahora yendo en el y sintiendo los movimientos del recorrido que no cambia nunca siempre esta igual y como chillan sus vagones y sus ruedas que ruedan sobre los rieles.