I Me subí al tren, no tenía destino yo sólo me subí. Caminando por los vagones te veo ahí con tus lentes, tu barba recortada, tu bicicleta a lado tuyo. Tu mirada desde lejos que me decía sos vos? Y me senté a tu lado, charlamos, sacaste una botella de vino de tu bolso y brindamos por tan llamativo encuentro. Hablamos de cine, de vos, de mi. Me eras extraño pero me atraías sin saber por qué. El tren aceleraba y de repente se apagaron las luces y nos quedamos a oscuras. Surge un roce y nuestros labios se buscaron. Se acelera más el tren, la noche era cerrada y oscura, nuestros cuerpos se entrelazaron asombrados por una extraña sensación de reconocerse, con una excitación que no pensé que me iba a suceder otra vez; violencia, pasión, y un fuego abrazador. II La mañana nos encuentra sorprendidos de una coincidencia que no esperábamos en ese momento de nuestras vidas, el viaje sin destino parecería habernos cruzado y tamañas sensaciones nos dejaron en shock que hicieron...