Tu, mi hombrelobo, mi fuegolengua, las manollaves de mi cuerpoceloso. Sos bocalujuria, penetraojos. Rodeados de pétaloscarne en un rojo furioso que invade los sentidos. La excitalocura del etéreofugaz desaparecer un nanoinstante de este, mundo.
Desafiar, provocando a la alquimia de fundiruno siendo unser en los momentos donde no se distinguen las masascuerpo, donde los brazosenredaderas crecen rodeandonos. Las hiedraspiernas se enraizan en las aguasábanas y los alientos crean nubesamor en la camatmósfera.
Regocijosol que incendia los valles internos del almavida creando un fénixeterno que asciende cada vez, en cada jadeocanto del amor expresado en espíritucarne cuando estamos juntos.
La revelación del únicoverdadero emociónvoraz de amarte.
Recojo vientos de otros lares Y los guardo en un pañuelo Así cuando me pierdo Me encuentro. Me guían las golondrinas Y me avisan cuando es la fecha De partir con otros rumbos Y no volver por la misma senda A veces veo con otros ojos A veces me quedo ciega Pero no me olvidó nunca Dónde queda tu puerta Y aunque nunca más la toque Y aunque nunca más te vea Yo te guardo en un pañuelo Aquí en mi bolsillo Bien cerca.
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