Ya no me encuentro en tus ojos
no sé dónde me dejaste,
en que parte tan lejana me guardaste
que ya no me encuentro.
No puedo perderme en tu mirada
porque en tus ojos renegridos
pusiste una
trampa
donde el naufragio mismo me arrastra.
Ya no me encuentro en tus ojos
cuando me ves llegar
solo el esfuerzo de enfocarse
en una sonrisa forzada.
Ya no me encuentro en tus ojos.
Tus ojos profundos, tus ojos brujos
que me encantaron un día por la mañana
desbaratada en tu cama
me dejé llevar, sin cuestionarte.
Tu magnetismo oscuro
se convierte en predador
que me devora y sangra
en una herida, que me ciega y enfurece.
Ya no me encuentro en tus ojos
y me robaste el alma.
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