Ir al contenido principal

Una forma de decir

I

Me subí al tren, no tenía destino yo sólo me subí. Caminando por los vagones te veo ahí con tus lentes, tu barba recortada, tu bicicleta a lado tuyo. Tu mirada desde lejos que me decía sos vos?
Y me senté a tu lado, charlamos, sacaste una botella de vino de tu bolso y brindamos por tan llamativo encuentro. Hablamos de cine, de vos, de mi.
Me eras extraño pero me atraías sin saber por qué.
El tren aceleraba y de repente se apagaron las luces y nos quedamos a oscuras. Surge un roce y nuestros labios se buscaron.
Se acelera más el tren, la noche era cerrada y oscura, nuestros cuerpos se entrelazaron asombrados por una extraña sensación de reconocerse,  con una excitación que no pensé que me iba a suceder otra vez; violencia, pasión, y un fuego abrazador.

II

La mañana nos encuentra sorprendidos de una coincidencia  que no esperábamos en ese momento de nuestras vidas, el viaje sin destino parecería habernos cruzado y tamañas sensaciones nos dejaron en shock que hicieron que nuestros boletos de tren tomaran asientos contiguos.
El tren iba cada vez mas rápido y nosotros nos sumergíamos cada vez más en ese viaje intenso. Yo me dejé llevar, como siempre, me entregué para fluir y sentir con esa capacidad que hacía poco había dado cuenta que me pertenecía.

III

El camino se convirtió en una montaña rusa y creo que nos asustamos, demasiada adrenalina. El tren se tambaleaba tanto que me dio pánico, de caer, de que caigas, de que nos lástimemos. Cada uno salió a buscar el freno de emergencia y de repente las ruedas empezaron a chillar  patinando sobre los rieles.
El tren se detuvo, no sabía si bajar o esperarte. En medio de la confusión no te encontraba y la incertidumbre de no saber por donde estabas me llevó al impulso de bajarme y salir. A fuera era un desierto y mientras caminaba sin sentido sólo sentía  la brisa del viento y escuchaba mi corazón acelerado, estaba asustada.
Miré al horizonte, el sol estaba saliendo y aún así con la claridad, no te encontraba. Me preocupé no sabía si salir a buscarte o esperar y hasta llegué a pensar que tal vez no querías que te busque. Menudo dilema en que me había metido.
Y ahí estaba expectante, inmóvil, tranquilizando mi corazón que de repente estallaba en llanto, confundido. Ahora que decidí tomar  coraje y dejar de pensar por qué todavía no te había visto necesitaba encontrarme con esos ojos responsables de mi hechizo.

IV

Te encuentro, decidí correr hasta donde estabas, no se si me viste o no, no me importa, y te digo: -Te extraño y te quiero demasiado se que tal vez el tren haya descarrilado pero no importa si nosotros seguimos en camino, no tengo un destino definitivo para darte pero podríamos averiguarlo juntos si queres. Todo lo que soy es lo que tengo para ofrecerte. Todo lo que tengo me gustaría compartirlo contigo si tu elijes que te acompañe.-

Comentarios

Entradas populares de este blog

Viajera I

Recojo vientos de otros lares Y los guardo en un pañuelo Así cuando me pierdo  Me encuentro. Me guían las golondrinas Y me avisan cuando es la fecha De partir con otros rumbos  Y no volver por la misma senda A veces veo con otros ojos  A veces me quedo ciega Pero no me olvidó nunca Dónde queda tu puerta  Y aunque nunca más la toque Y aunque nunca más te vea Yo te guardo en un pañuelo Aquí en mi bolsillo  Bien cerca.

Ya no me encuentro en tus ojos

Ya no me encuentro en tus ojos no sé dónde me dejaste, en que parte tan lejana me guardaste que ya no me encuentro. No puedo perderme en tu mirada porque en tus ojos renegridos pusiste  una trampa donde el naufragio mismo me arrastra. Ya no me encuentro en tus ojos cuando me ves llegar solo el esfuerzo de enfocarse en una sonrisa forzada. Ya no me encuentro en tus ojos. Tus ojos profundos, tus ojos brujos que me encantaron un día por la mañana desbaratada en tu cama me dejé llevar, sin cuestionarte. Tu magnetismo oscuro se convierte en predador que me devora y sangra en una herida, que me ciega y enfurece. Ya no me encuentro en tus ojos y me robaste el alma.

Como quisiera no amarte

Como quisiera no amarte para que no me duela la distancia, para sentirte como una cosa mas de la casa una lámpara, un sillón o una hornalla. Como quisiera no amarte y no ser consciente de las palabras porque versos más arriba te dije luz, sostén y llama. Como quisiera no amarte y ver en aquello que he escrito mi ser que te anhela con toda su alma. Como quisiera no amarte para que no me duela la distancia de sentir tu cuerpo junto al mío y que no sientas nada. Como quisiera no amarte para que no me duelan tus dichos, para que no me importen tus pensamientos y sacarte así, con un chasquido de mis dedos. Como quisiera no amarte porque el amor que te tengo se enquistara en odio pero aun así te seguiré sintiendo. Como quisiera no amarte No haberte entregado mi cuerpo y negado el deseo de que fueras padre. Como quisiera no amarte y no llorar en este momento sentir el hueco de mi pecho una sensación asfixiante. ...