Como quisiera no amarte para que no me duela la distancia, para sentirte como una cosa mas de la casa una lámpara, un sillón o una hornalla. Como quisiera no amarte y no ser consciente de las palabras porque versos más arriba te dije luz, sostén y llama. Como quisiera no amarte y ver en aquello que he escrito mi ser que te anhela con toda su alma. Como quisiera no amarte para que no me duela la distancia de sentir tu cuerpo junto al mío y que no sientas nada. Como quisiera no amarte para que no me duelan tus dichos, para que no me importen tus pensamientos y sacarte así, con un chasquido de mis dedos. Como quisiera no amarte porque el amor que te tengo se enquistara en odio pero aun así te seguiré sintiendo. Como quisiera no amarte No haberte entregado mi cuerpo y negado el deseo de que fueras padre. Como quisiera no amarte y no llorar en este momento sentir el hueco de mi pecho una sensación asfixiante. ...
Fragmento de Rayuela, de Julio Cortázar:
ResponderEliminarToco tu boca, con un dedo todo el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano en tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja. Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más cerca y los ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos, donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mí como una luna en el agua.