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Escritos 2

Aborratada de cosas rodeada de columnas de armarios, escritorios, papeles y maquinas, se sentía perdida entre tanto gris. Las personas que la rodeaban eran como robots y tampoco la percibian. Ella se sentia distinta, era invisible.
Crick, crack, crick, crack, era el ruido constante en su entorno y en su cabeza, pero mas allá de su overol azul donde escondia su ser, su mente de vez en cuando volaba alucinando cosas imposibles para esa realidad gris que la acompañaba.
Soñaba en colores, texturas, aromas y gustos intensos, queria embriagarse de sensaciones.
Siempre que caminaba hacia su puesto cotidiano monocromático, trataba de pasar desapercibida con su jarrito de lata lleno de café. Un día algo cambió, de repente alguien la chocó, no la había visto. Se disculpó por lo estúpida que era y en ese entonces cuando elevó sus ojos para mirarlo algo pasó algo, él no era un robot, mas allá de su overol azul, sus ojos se veían vivos, eso la emocionó y salió corriendo.
El, que ni siquiera atinó a dar un bocado de aire por la reacción de ella tan nerviosa, solo pudo preguntarle su nombre y ella mientras se escapaba rápidamente solo le dijo Zoe.
Zoe, Zoe, repitio el en su cabeza, no sabia que hacer, algo lo conmovió, solo quería hablar con ella. De repente su cuerpo quizo estar cerca de ella sin motivo alguno. La buscó, pero no la encontraba, nadie la conocia, hasta que en la lista de empleados la encontró. Era la unica con ese nombre tan poco comun.
Un día le dejo un sobre, y ella lo leyó.
De repente su cuerpo comenzó a sudar, sus manos le transpiraban y el corazón en su pecho se aceleró. Por primera vez la habian visto! Si visto! De manera única... Como había imaginado esa sensación en su cuerpo!. Se sentia viva, su ser existe!
Entonces comenzó a escribir en la maquina, y mas que informes cotidianos decidió responder la carta. Sus dedos no paraban de teclear, se sentia agitada por la aceleración de su respiración. Decide bajar un poco el cierre para ventilarse la piel. Sudaba, parecia una fresa recien cubierta de rocío. Sus piernas se contraian, y su mente no paraba de enviarle señales de asombro.
Se relamía los labios y los remordía, necesitaba contenerse, era un impulso intenso que venia desde lo mas profundo de su cuerpo. No entendía, como ese ser, salido de la nada, podia hacerla sentir tan mujer. Solo vió sus ojos, azules como el mar, que al recordarlos sentia que la invitaban a sumergirse en ellos. De repente se vió en vuelta en colores, azules, turquesas, verdes y amarillos, texturas aterciopeladas, piel mojada, salada, cabellos revueltos, aromas a cuerpo humano, deseado, apetecible.
De donde salió, donde estaba, como la vió a ella, como la percibió todo el tiempo, se lo preguntaba constantemente.Termina de escribir, se siente extasiada, ansiosa, esa alma anónima la habia agitado mas que nada en su vida.
Cierra el sobre, lo humedece con su aliento, lo deja en el borde del escritorio, ella sabia que lo recogería pronto para recibir su respuesta.
No lo conocia, no sabia quien era, pero lo que haba despertado en ella era increible y queria experimentarlo, tenia miedo pero su sed de sentir y conocer eran mucho mas fuertes.
Se entregó al momento, a vivir el hoy, a dejar que la exploren y explorar ella tambien. Dejo de ver todo gris, su entorno estaba lleno de colores y a lado de ella, sentado en su escritorio estaba el. Siempre estuvo ahi, nada mas que dejó de ser invisible, como ella, solamente empezaron a percibirSE.

 La union de los arroyos, Iruya, Salta

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