Ir al contenido principal

Escritos 4

Era una niña con cuerpo de mujer, lo estaba conociendo y adaptándose a el.
Sus cartas habían despertado toda la fantasía en ella y un deseo incontenible. Su cuerpo emanaba sexo, su mirada, su forma de moverse, todo lo hacia pensando en el.
Se hacían el amor entre prosa y verso. Cada carta era una inyección de adrenalina que le estremecía el cuerpo. Solo deseaba encontrarse con el.
Pasa el tiempo y por fin concuerdan con el momento esperado.
Ella respiraba agitada y su cuerpo sudaba como gotas de rocío sobre cual rosa que se abre al alba. Su presencia le pareció grande, muy grande, no por tema de tamaño sino por su masculinidad que le emanaba de cada poro de su ser.
Sin palabras comienzan a hablarse con los labios. Sus bocas eran el gran teatro de la danza de sus lenguas. El recorría con sus manos, las dunas de su cuerpo. Se apretaba contra ella en la pared, quería sentirla, escuchar su respiración jadeante, beber la salvia de su cuerpo.
Ella lo presionaba contra si misma, trayendolo de la cintura, apretándole la espalda con la yema de sus dedos. No lo quería soltar y en cada beso que le daba le hacia el amor con su boca.
Querían arrancarse la ropa, sentirse la piel, el peso de sus cuerpos,   y estar húmedos de placer, teniendo el sabor a sexo.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Viajera I

Recojo vientos de otros lares Y los guardo en un pañuelo Así cuando me pierdo  Me encuentro. Me guían las golondrinas Y me avisan cuando es la fecha De partir con otros rumbos  Y no volver por la misma senda A veces veo con otros ojos  A veces me quedo ciega Pero no me olvidó nunca Dónde queda tu puerta  Y aunque nunca más la toque Y aunque nunca más te vea Yo te guardo en un pañuelo Aquí en mi bolsillo  Bien cerca.

Ya no me encuentro en tus ojos

Ya no me encuentro en tus ojos no sé dónde me dejaste, en que parte tan lejana me guardaste que ya no me encuentro. No puedo perderme en tu mirada porque en tus ojos renegridos pusiste  una trampa donde el naufragio mismo me arrastra. Ya no me encuentro en tus ojos cuando me ves llegar solo el esfuerzo de enfocarse en una sonrisa forzada. Ya no me encuentro en tus ojos. Tus ojos profundos, tus ojos brujos que me encantaron un día por la mañana desbaratada en tu cama me dejé llevar, sin cuestionarte. Tu magnetismo oscuro se convierte en predador que me devora y sangra en una herida, que me ciega y enfurece. Ya no me encuentro en tus ojos y me robaste el alma.

Como quisiera no amarte

Como quisiera no amarte para que no me duela la distancia, para sentirte como una cosa mas de la casa una lámpara, un sillón o una hornalla. Como quisiera no amarte y no ser consciente de las palabras porque versos más arriba te dije luz, sostén y llama. Como quisiera no amarte y ver en aquello que he escrito mi ser que te anhela con toda su alma. Como quisiera no amarte para que no me duela la distancia de sentir tu cuerpo junto al mío y que no sientas nada. Como quisiera no amarte para que no me duelan tus dichos, para que no me importen tus pensamientos y sacarte así, con un chasquido de mis dedos. Como quisiera no amarte porque el amor que te tengo se enquistara en odio pero aun así te seguiré sintiendo. Como quisiera no amarte No haberte entregado mi cuerpo y negado el deseo de que fueras padre. Como quisiera no amarte y no llorar en este momento sentir el hueco de mi pecho una sensación asfixiante. ...