Vago
por el abismo dentro de mí.
Me
hundo cada vez más profundo,
no
quiero salir, necesito estar allí,
quiero
estar allí,
en
medio de la inmensidad del azul del océano
voy
cayendo, suavemente,
como
acariciada por cada molécula de agua
que
me lleva hacia abajo, me acompaña.
Y
sigo, ya no respiro,
mi
corazón ha dejado de latir,
solo
veo el azul que me rodea,
veo
la nada misma azulada.
No
me siento ajena, soy luzazul,
soy
etérea y potente.
El
océano, mi casa,
mi
océano infinito que se esconde
en
mi alma.
Sus
aguas hoy están calmas
para
dejarme sumergirme en él.
Cuando
llegue al fondo,
se
agitará y se elevará
en
altas olas revolviendo todo,
se
abatirá sobre todos,
comerá
y vomitará,
explotará
en su espuma blanca,
se
elevará,
se
retirará de las costas mojadas,
y
yo ahí en el fondo,
viendo
su bravura
recostada
en mi almohada de algas,
relajada...
Su
tempestad es mi calma.
Comentarios
Publicar un comentario