Las 8:00 de la mañana parece ser una buena hora para hacer ejercicios en el verano, esa fue su conclusión cuando coordinó con su amiga para juntarse en la plaza. Se puso la alarma para despertarse temprano aunque al acostarse eran las 3:00 de la madrugada; no creyó que se podría levantar, por las dudas se la puso con tiempo para avisar su deserción.
Al acostarse solo se le vino un pensamiento a su cabeza... haciendo un esfuerzo trato de sacarlo pero no lo consiguió del todo.
Al acostarse solo se le vino un pensamiento a su cabeza... haciendo un esfuerzo trato de sacarlo pero no lo consiguió del todo.
Hace tiempo que no tiene intimidad, la evitaba, para que no se le aparezca su imagen,aunque a veces lo busca, pero ese impulso venia de adentro que al ceder no pudo sostenerlo, y enseguida sus pensamientos se dispararon para otro lado cortando toda posibilidad de continuar. Se dijo así misma, -Basta! es hora de dormir!... Hoy ya es 21, hoy es 21, mañana voy a la plaza, me queda de paso si salgo mas temprano, si me levanto con tiempo...- y queda dormida.
Suena el despertador, lo apaga, cierra los ojos, pero al instante los vuelve a abrir, mira la hora, lo piensa, quedarse con la duda? seguir durmiendo, levantarse y ver que le sucede. Así que se levanta, se toma un trago de agua, se viste cómoda y sale pedaleando como en una clase de spinning.
Pensaba que pasaría si lo ve, pensaba que sentiría, pero mas allá de sus incertidumbres estaba tranquila, pero no dejaba de pedalear. No dejó nunca de pedalear hasta que llego a confirmar que estaba. Se queda bajo la sombra de los arboles, estaba nublado, pero se sentía al reparo de esa poca oscuridad; de repente lo ve, su corazón salta un segundo y se vuelve a tranquilizar mientras da la vuelta para dar la espalda, mira hacia su costado, lo ve pasar, el cruza la calle y ella piensa que la mira de reojo, se da media vuelta sin poder decirle nada, nada de nada, a todo esto había comienza a llover y cuando ella se escapa de la escena la lluvia se lanza con todo, el viento sopla fuerte y todo se vuelve plomo.
Pedalea, rápido, ya conoce el camino, la lluvia la baña completamente, las gotas en la cara no le permiten ver bien. Pero trata de no perder el impulso, se apura, pero en la esquina del semáforo para, mira para atras, no viene, mira la plaza y se dijo que es mas que obvio que no se iban a juntar; toma aire, vuelve a mirar para atrás y se da cuenta que ahí viene... sale disparando otra vez, agarra por otro lado y cada vez que llegaba a la esquina lo veía a el también pasar a una cuadra, hasta que no lo vio mas y cuando cruzaba la vía el cruzaba por el otro pasonivel, dobla hacia su derecha y lo pierde de vista. La lluvia era intensa y no dejaba de cubrirla, goteaba todo su cuerpo. Estaba vez decidió no apurarse mas, no quería hacer mas fuerza, se entrego a la lluvia mientras esperaba un rato y descansaba se oía la bocina del tren que llegaba a la estación.
Se preguntaba si la habría visto, si el también huyó de ella, si hoy después de un mes que giro su vida 180° podrá adaptarse a todo ese cambio, porque no lo soltó completamente, en cierta forma aceptó que ya no lo tiene a su lado pero no puede evitar tenerlo presente, ya por lo menos no siente ese dolor profundo, sino que cuando lo vió el miedo fue mas fuerte que la paralizó que la anestesió, como si hubiese sido inyectada con algún veneno. El siempre fue su veneno, su euforia, su adrenalina, su placer, su perdición, su gloria, su gozo inacabable, su morfina y su letal aroma que la adormecía cayendo en un sueño profundo donde construía una realidad aparte, que no era legitima de ella.
Mientras pensaba todo eso, pedaleaba, todo el regreso lo hizo en contra mano, como queriendo ir en contra del tiempo, del destino. Llega a su casa, deja su bici sube por las escaleras, abre la puerta y escucha el sonido de la lluvia sobre el techo del patio se va sacando la ropa adherida a su piel, agarra la toalla, se mira al espejo y no ve nada mas que ella, ella sola, ella misma, ella sol y luna, ella ying y yang, ella día y noche, ella y nada mas.
Mientras pensaba todo eso, pedaleaba, todo el regreso lo hizo en contra mano, como queriendo ir en contra del tiempo, del destino. Llega a su casa, deja su bici sube por las escaleras, abre la puerta y escucha el sonido de la lluvia sobre el techo del patio se va sacando la ropa adherida a su piel, agarra la toalla, se mira al espejo y no ve nada mas que ella, ella sola, ella misma, ella sol y luna, ella ying y yang, ella día y noche, ella y nada mas.
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