La vida nos hace cruzar varios caminos que nos llevan a nuestro destino. Y en ellos nos cruzamos con almas que algunas pasan y siguen y otras nos elegimos para caminar nuestros caminos cerca. Y esas que están a lado nuestro son la cuales los vínculos que se generan fluyen con una naturalidad, con tan hermosa energía... Nada se fuerza, es más ya tienen una potencia las conexiones que parecería que el tiempo se diluye y queda sólo el eterno presente, tan vívido, tan dulce, sin pre-ocupaciones, lleno de amor. La razón tal cual la concebimos no nos permite explicar esas sensaciones tan intensas desde el principio, sino que con el transcurso de la vida se van incorporando y aprendemos un nuevo significado en nuestra existencia. Entonces estar atentos, los ojos y el corazón bien abiertos a la vida misma, harán que nuestras almas que están en sintonía se unan una vez más para así poder culminar nuestros destinos juntos y volvernos a encontrar en la próxima estadía.
Recojo vientos de otros lares Y los guardo en un pañuelo Así cuando me pierdo Me encuentro. Me guían las golondrinas Y me avisan cuando es la fecha De partir con otros rumbos Y no volver por la misma senda A veces veo con otros ojos A veces me quedo ciega Pero no me olvidó nunca Dónde queda tu puerta Y aunque nunca más la toque Y aunque nunca más te vea Yo te guardo en un pañuelo Aquí en mi bolsillo Bien cerca.
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