Vine aquí para vivir. Vine aquí para experimentar todo proceso creativo que alimente el alma. Desde un acorde en guitarra y piano, dándole ritmo con el cajón, acompañar con la voz algo que surgió del interior y que fue escrito con mis manos.
Vine aquí para dejar plasmado en el papel lo que quiera sacar afuera, desde un dibujo, una pintura, un grabado, hasta historias fantásticas como reales, poesías melancólicas, tristes y de alegría.
Vine aquí para que mis manos modelen la masa, la arcilla y se resequen de placer por preparar yeso, tallar los tacos de madera y cortar la tela de mis diseños para luego coserla con la máquina que aprendí a usar.
Vine aquí para que mis ojos sean entrenados para ver un cuadro en la calle, en las personas, en algún fragmento, y dejarlo congelado en una foto de alguna cámara que he aprendido a domar.
Vine aquí para que mi cuerpo se siga expresando, fluyendo en el espíritu de este gran escenario que me hizo ver el teatro, haciendo de una acción una emoción.
Alimentar el espíritu sin olvidar la panza, mediante el arte de la comida, con sus texturas y colores, aromas y sabores, siempre que se pueda en buena compañía (bebidas espirituosas, aperitivos, amigo@s y amores, dulces y postres).
Vine aquí para vivir, y cada día escribir el guión de la película de mi vida.
Vine para vivir, y colorear con los matices de madre, mujer, docente, alumna, a veces diplomática pero siempre luchadora, compañera, con paciencia y tolerancia, con apertura y cuestionamientos, pero también con confianza, anhelos y defectos.
Vine a vivir para ser quién soy y quién seré...
Vine a vivir para echar raíces y volar, llegar bien arriba sabiendo lo que es haber estado abajo.
Vine aquí para vivir y experimentar todo lo que este a mi alcance, vine aquí para vivir, sentirme, vivirme, conmigo, contigo.
Vine aquí para dejar plasmado en el papel lo que quiera sacar afuera, desde un dibujo, una pintura, un grabado, hasta historias fantásticas como reales, poesías melancólicas, tristes y de alegría.
Vine aquí para que mis manos modelen la masa, la arcilla y se resequen de placer por preparar yeso, tallar los tacos de madera y cortar la tela de mis diseños para luego coserla con la máquina que aprendí a usar.
Vine aquí para que mis ojos sean entrenados para ver un cuadro en la calle, en las personas, en algún fragmento, y dejarlo congelado en una foto de alguna cámara que he aprendido a domar.
Vine aquí para que mi cuerpo se siga expresando, fluyendo en el espíritu de este gran escenario que me hizo ver el teatro, haciendo de una acción una emoción.
Alimentar el espíritu sin olvidar la panza, mediante el arte de la comida, con sus texturas y colores, aromas y sabores, siempre que se pueda en buena compañía (bebidas espirituosas, aperitivos, amigo@s y amores, dulces y postres).
Vine aquí para vivir, y cada día escribir el guión de la película de mi vida.
Vine para vivir, y colorear con los matices de madre, mujer, docente, alumna, a veces diplomática pero siempre luchadora, compañera, con paciencia y tolerancia, con apertura y cuestionamientos, pero también con confianza, anhelos y defectos.
Vine a vivir para ser quién soy y quién seré...
Vine a vivir para echar raíces y volar, llegar bien arriba sabiendo lo que es haber estado abajo.
Vine aquí para vivir y experimentar todo lo que este a mi alcance, vine aquí para vivir, sentirme, vivirme, conmigo, contigo.
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